Alvia

Carta abierta de una superviviente del Alvia tras el giro radical del fiscal: «Hoy tengo la amarga sensación de que el juicio ha sido una representación teatral cuyo final estaba escrito desde el principio»

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«No sabemos cuál será la Sentencia, pero el comienzo no parece muy halagüeño. La Fiscalía es quien tiene el deber de acusar y ha comenzado haciendo lo contrario». Desgarradoras las palabras de una superviviente de la tragedia del Alvia, en la que murieron 80 personas y 145 resultaron heridas, tras el último vaivén del fiscal. Para sorpresa e indignación de todos, Mario Piñeiro retiró la acusación sobre Andrés Cortabitarte, director de circulación de Adif cuando ocurrió el accidente del tren, en Angrois en julio de 2013. Para las víctimas, parece una flagrante maniobra para librar de responsabilidades a los que deberían ser los primeros en tenerlas. Una de esas víctimas, obligada a esconder su identidad por miedo a represalias, escribe una carta abierta a través de Crónica Libre en la habla desde el corazón, con rabia pero lucidez, del desprecio que siente en el juicio que, en su opinión, está envuelto de un colaboracionismo entre PP y PSOE para lavarse las manos y hacer del maquinista el chivo expiatorio de esta tragedia ferroviaria. «Tengo la sensación de que hemos perdido diez años para llegar a la misma conclusión que se mantenía a las 24 y a las 48 horas posteriores al accidente. Hubiera sido más decente que nos lo hubieran ahorrado, porque las víctimas todavía no hemos podido pasar página y todas nuestras esperanzas se han venido frustrando una y otra vez. Esta ha sido otra más, pero no será la última». Estas son sus palabras:

CARTA DE UNA VÍCTIMA DEL ALVIA: Después de más de nueve años de instrucción, un juicio de nueve meses, 94 tomos y más de 50.000 páginas hemos vuelto a la tesis inicial, lanzada por el Gobierno del PP la noche del 24 de julio de 2013 y pactada con el PSOE el 25 de julio de 2013, de que el único culpable de este gravísimo accidente era el maquinista.

El Fiscal, Mario Piñeiro, nos ha dejado a todos estupefactos porque ha pasado de solicitar la pena máxima contra Andrés Cortabitarte (ADIF) en las conclusiones provisionales a pedir su libre absolución en las conclusiones definitivas. Y digo que nos ha dejado estupefactos porque el Sr. Piñeiro, cuando dictó las conclusiones provisionales, ya se había leído los 94 tomos de la causa, en la que quedaban meridianamente claras las negligencias de ADIF en la persona del imputado Cortabitarte. En el juicio penal todo lo que constaba en la instrucción se ha venido ratificando por parte de peritos, expertos y testigos, por lo tanto no han cambiado las pruebas. Además, el Sr. Piñeiro no nos ha dicho en ningún momento qué es lo que le ha llevado a ese cambio tan radical de opinión. No ha querido explicárnoslo, empleando como argumentos los que ya dijeron las autoridades desde el primer día.

El hecho de que la Fiscalía sea una institución jerárquica no la exime de cumplir con su deber esencial que es la protección de los ciudadanos. Y difícilmente el Sr. Fiscal protege a los ciudadanos cuando del ÚNICO imputado de toda la empresa ADIF, alto cargo responsable de la seguridad de la línea, pide ahora su absolución. Cómo es posible que en todo el proceso de diseño de la línea, cambio de proyecto, eliminación del ERTMS en la vía, desconexión del ERTMS en el tren, ausencia de evaluación del tramo Orense-Santiago por un evaluador independiente, ausencia de análisis de riesgos en cada modificación significativa y el resto de las negligencias cometidas en este tramo de línea, de todo eso, haya un único responsable: el maquinista.

A lo largo de todo este proceso esa ha sido la tesis oficial del PP y del PSOE, en la instrucción, en la comisión de investigación parlamentaria y en el juicio, a través de sus diputados, de los altos cargos y peritos designados por las autoridades de los partidos políticos, de la comisión de investigación de accidentes ferroviarios (CIAF), completamente desacreditada por la Agencia Ferroviaria Europea (ERA). Y a pesar de las idas y venidas a lo largo del procedimiento, con cierre y apertura de la causa, una de ellas por el demoledor informe de la Agencia Ferroviaria Europea, finalmente se ha vuelto a la tesis inicial, en la que estaban de acuerdo el PP y el PSOE, señalando al maquinista como único culpable.

¿Y por qué solo el maquinista? Muy sencillo, porque el maquinista no es RENFE, no es ADIF, es un simple trabajador que sin duda tuvo un error humano, se desubicó y no redujo la velocidad; eso nadie, ni él mismo, lo ha puesto en duda. Porque la “consigna” no es “salvar a Cortabitarte”, la consigna es “salvar a ADIF”.

ADIF y sus empresas adláteres, hacen negocios millonarios con muchos países y condenar a un alto cargo de esa empresa, que estaba designado por el Consejo de Administración como máximo responsable de la seguridad en la circulación es una “mancha” en la credibilidad de ADIF (el Estado) y en la “marca España”.  Estoy segura de que Cortabitarte, como persona, les importa muy poco a los que han pergeñado esta resolución de la Fiscalía, es un símbolo, un mero instrumento que se ha tenido que inmolar durante un tiempo con la seguridad de que luego saldría indemne de todo ello.

¿Y qué pasa con las víctimas? Que somos las olvidadas en todo este asunto. RENFE gana, porque el problema es que tuvo la “mala suerte” de que un trabajador no cumplió bien su trabajo, pero todo lo demás funciona muy bien, aunque a veces se despisten y hagan trenes que no caben por los túneles; ADIF gana porque todo lo hizo perfectamente en base a la normativa; las empresas adláteres ganan porque siguen ingresando cantidades millonarias de dinero mediante las concesiones de RENFE y ADIF; las aseguradoras ganan, porque el dinero que perciben de RENFE y ADIF y seguro que de otros muchos contratos relacionados les compensan de unas indemnizaciones que ellos pretenden que sean miserables; y el Estado gana, porque elude su responsabilidad, siendo la Justicia quien tiene la última palabra. Y ya la va “demostrando”.

No sabemos cuál será la Sentencia, pero el comienzo no parece muy halagüeño. La Fiscalía es quien tiene el deber de acusar y ha comenzado haciendo lo contrario. Luego, claro está, como tenemos un Sistema muy garantista -o eso dicen- podemos recurrir: a la Audiencia, al Supremo incluso, eso me da más garantías, al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Lo malo es que eso son veinte años más, por lo que muchos no tendremos la oportunidad de palpar la Justicia, aunque sigan el procedimiento nuestros hijos.

Hoy tengo la amarga sensación de que la instrucción y el juicio penal de este caso ha sido una representación teatral, algo que tenía un guion y cuyo final ya estaba trazado desde el principio; que hemos perdido diez años para que se llegue a la misma conclusión que se mantenía a las 24 y a las 48 horas posteriores al accidente. Hubiera sido más decente que nos lo hubieran ahorrado, porque las víctimas todavía no hemos podido pasar página y todas nuestras esperanzas se han venido frustrando una y otra vez. Esta ha sido otra más, pero no será la última.

Mónica Nion

Periodista. Guionista. Educadora Social. Llevo 20 años trabajando en comunicación, con contenidos y formatos, entrevistas y eventos... Y lo que haga falta. La información es poder...