Mohamed, el profeta rechazado que se convierte en regidor, II

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Los apologetas del islam se explayan citando algunas facetas que se podrían considerar tremendamente humanas cuando Mohamed tomaba decisiones sobre situaciones que ocurrían en su entorno. Como su fama aumentó tanto, algunas personas acudían a él para que les aconsejase sobre cuestiones del día a día. La creciente aceptación es lo que ensalzan, pero algunos no son rigurosos cuando afirman que, por ejemplo, Mahoma jamás ordenó responder a la burla con burla. Así lo hace Alejandra Martins citando en un artículo de BBC Mundo del 14 de enero de 2015 a Naima El Akil de la Asociación de Chicas Musulmanas. 

Por Catalina de Erauso

Al profeta Muhammad durante los primeros años de su profecía, se le insultó, se le acusó de loco, de mentiroso, se le tiraban piedras, excrementos de animales y mucho más… y a pesar de ello su respuesta jamás fue violenta, no encontramos en toda su vida un llamamiento a devolver el insulto con el insulto ni el ataque con el ataque.

Este relato abunda en el rol de víctima del corán faltando a la verdad. Martins da a entender que la violencia no fue practicada por Mohamed aunque la biografía de Ibn Ishaaq hace referencia a un episodio en el que un poeta hizo poemas satíricos sobre Mohamed y este ordenó asesinarlo. Tanto la biografía del profeta de Ibn Ishaaq como los exegetas Al-Bujari y Sahih Muslim (tomo 32, 1801) Abu Dawud (tomo 9, 2768) recogen que Mohamed ordenó asesinar al poeta Ka‘bn bin Ashraf debido a que se había burlado de él con un poema. Incluso el poema satírico es conocido y se conserva a día de hoy. En la misma línea se pronuncia el orientalista alemán Nöldeke (página 4).

Mientras que los escritores musulmanes tienden a ocultar estos rasgos, los biógrafos europeos del Profeta se escan-dalizan fácilmente ante una indignación moral tras otra.”

Veamos tan solo un ejemplo sobre los pensamientos de Mohamed y saquen ustedes sus propias conclusiones. Queda fuera de duda que tenía fantasías masoquistas tal y como se puede leer en el hadiz de Bujari 2797 en el que habla del deseo de ser martirizado. Y ahora veamos de qué era capaz cuando le contrariaban. De los relatos orales de los hadices se tiene constancia que Mohamed podía ser extremadamente cruel con las personas con las que trataba, sobre todo después de la héjira según se puede observar en Al-Bujari 173. La crueldad es tal que me abstengo de comentarla. Baste decir que había entre sus seguidores, personas que eran capaces de ejecutar órdenes de esta índole.

“El Profeta dijo: «¡Por Aquel en Cuyas Manos está mi vida! Si no fuera por algunos hombres entre los creyentes a los que no les gusta que los dejen atrás y a quienes no puedo proporcionar medios de transporte, ciertamente nunca me quedaría atrás. Sariya’ (unidad del ejército) partiendo en la Causa de Alá. ¡Por Aquel en Cuyas Manos está mi vida! Me encantaría ser martirizado en la Causa de Alá y luego resucitar y luego ser martirizado, y luego resucitar nuevamente y luego ser martirizado y luego resucitar de nuevo y luego ser martirizado.”

Al-Bujari, hadiz 2797

Anas relató: ‘Algunas personas de la tribu de ‘Ukal o la de ‘Uraina vinieron a Medina y su clima no les sentó bien. El Profeta les mandó que se fuesen a la manada de camellos y que bebiesen de su leche y de su orina. Fueron allí y cuando recuperaron la salud mataron al pastor del profeta y se llevaron los camellos. La noticia llegó (a los musulmanes) al principio del día. El profeta mandó que se les persiga. Al mediodía fueron capturados y traídos de vuelta. El profeta mandó que se les corte las manos y los pies y se les perfore los ojos con hierro candente. Se les dejó en Al-Harra y cuando pidieron agua nadie se la dio’. Abû Quilâba añadió: ‘Estas personas cometieron asesinato, robo, apostasía y combatieron contra Dios y su Mensajero’.

Al-Bujari, hadiz 173.

close up shot of a bronze bells
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En vista de estos comportamientos, es lícito preguntarse sobre rasgos de su personalidad y el estado psíquico de Mohamed cuando recibía las revelaciones. Theodor Nöldeke hace referencia a los clérigos más reputados de la tradición islámica como Al-Bujari, Muslim, entre otros, que recogieron numerosos hadices en los que se relataba cómo y cuándo recibía revelaciones Mohamed. Mohamed contó que las recibía después de percibir en su cerebro el tintineo de una campanilla. Nöldeke hace un análisis detallado de la situación anímica de Mohamed en las páginas 20-24 de su libro concluyendo que Mohamed debía padecer de algún tipo de epilepsia, conclusión a la que habían llegado otros antes de él.

Los síntomas de un ataque epiléptico son convulsiones, sudor, palidez extrema, pérdida de consciencia y amnesia posterior. Hoy sabemos que un episodio epiléptico viene precedido, en muchos casos, de algo que se denomina aura y abarca alucinaciones visuales y auditivas además de movimientos motores automáticos como cuando se mastica o se traga. La epilepsia es un transtorno neurológico y no psiquiátrico. Estos episodios padecidos por Mohamed fueron interpretados en los primeros tiempos como si estuviese poseído por el demonio. De ahí, en parte, el rechazo que sufría. Pero fue mucho después que fue entendido como un don divino. Sabemos hoy que los pacientes que padecen epilepsia no tienen merma intelectual alguna, a no ser que sufran numerosos ataques epilépticos diarios. Ahora bien, Nöldeke también se pronuncia sobre otros rasgos su personalidad desvinculados de la epilepsia y se refiere a Mohamed en estos términos.

“Aunque dotado de una gran perspicacia práctica, sin la cual nunca habría triunfado sobre sus enemigos, era casi totalmente incapaz de abstracción lógica. Como consecuencia, consideraba todo lo que movía su ser interior como procedente de fuentes celestiales externas. Nunca cuestionó su fe, confiando en su instinto mientras lo conducía aquí y allá, porque era precisamente este instinto el que consideraba la voz de Dios, destinada únicamente para él. De aquí dimana la interpretación superficial y literal de la revelación, que es el fundamento del Islam.” (página 3) 

Como no estaba dotado de una aguda y robusta percepción del bien y del mal —única virtud que puede salvar de los más sospechosos lapsus a quien camina en las alturas de la humanidad— no vaciló en utilizar medios censurables, incluso piadosos fraudes para difundir su creencia. Mientras que los escritores musulmanes tienden a ocultar estos rasgos, los biógrafos europeos del Profeta se escandalizan fácilmente ante una indignación moral tras otra.” (página 4)

Estas dos citas no necesitan ningún comentario adicional. Tal vez, estos rasgos de su personalidad expliquen que Alá les retire a los creyentes la capacidad de elegir (33:36) en todos aquellos asuntos en los que Mohamed y Alá hayan dictado un veredicto. Al creyente solo le queda la opción de obedecer.

  • Corán 33:36. «No corresponde a ningún creyente ni a ninguna creyente elegir cuando Alá y Su mensajero han decidido algún asunto. Quien desobedezca a Allah y a Su mensajero, se habrá extraviado en un extravío indudable.»

Después de tan agitada vida, también le llegó la hora al mensajero de dios. Mohamed no dejó sucesor cuando murió y, con el cadáver caliente, sus seguidores debatían dónde debía ser enterrado el profeta. Después de la intervención de Abu Bakr, apartaron la cama y cavaron un hoyo allí mismo para enterrarlo. Se avanza aquí que Abu-Bakr era el padre de la niña esposa de Mohamed llamada Aishe y ostenta el título de jeque del islam al igual que otros eruditos que destacaron por sus servicios al islam.

“El Profeta habló cuando escuchó llamar a Umar y oró Allahu Akbar: «¿Dónde está Abu Bakr? ¡Dios y los musulmanes no lo quieren!«. Los musulmanes nunca habrían dudado de que el Profeta no hubiese designado a Abu Bakr como su sucesor si no hubiese sido porque Umar hubiese revelado más tarde con motivo de su propia muerte: «Si nombro un sucesor, esto ya lo hizo antes que yo alguien mejor que yo; y si les doy a elegir un sucesor para mí, también lo hizo ya alguien mejor que yo». De estas palabras los musulmanes reconocieron que el Mensajero Dios no había designado un sucesor.” (página 255 de la biografía de Ibn Ishaq por Gernot Rotter)

“Pero Abu Bakr dijo: ‘Escuché al profeta decir: ‘Todos los profetas fueron enterrados donde murieron‘.” 

Los musulmanes quedaron profundamente afectados por la muerte del Profeta.Y Ä’isha- eso escuché- solía decir: “Después de la muerte del Profeta, los árabes apostataron, los cristianos y los judíos levantaron la cabeza, la hipocresía se hizo evidente y los musulmanes, habiendo perdido al Profeta, eran como un rebaño de ovejas que vagaban bajo la lluvia en una fría noche de invierno hasta que Dios los reunió bajo Abu Bakr.” (página 258 de la biografía de Ibn Ishaq por Gernot Rotter)

Se sabe que la muerte de Mohamed ocasionó una ola de apostasía sin precedentes conocida como guerras de Ridda (=apostasía) hasta que Abu Bakr tomó las riendas de esta nueva ideología. La apreciación del teólogo y publicista Ali Dashti sobre el devenir del islam después de la muerte de Mohamed es reveladora. Saquen sus propias conclusiones.

Hay un dicho persa que dice que la santidad de un santo depende del guardián de su tumba. Si los líderes coraixíes perdían la tutela de la Kaba, sus ingresos cesarían y su floreciente comercio con Siria declinaría porque ya no vendrían a La Meca más peregrinos beduinos, a quienes podían vender caro y de quienes podían comprar barato. (Ali Dashti, 1994: 29)

A modo de resumen: La hégira marca un antes y un después en las revelaciones divinas que recibía Mohamed y en su forma de actuar. Alá le permite hacer la guerra y a emplear la violencia cuando considere que ha sido atacado. Además, le otorga el privilegio de hacerse con botín de guerra. Algunos investigadores han hecho un análisis pormenorizado de su personalidad en base a los relatos de los hadices. Adolecía de trastornos neurológicos y psiquiátricos que explicarían su forma de actuar.

No olviden consultar las fuentes para formarse su propia opinión.

Bibliografía

Se ha consultado la biografía de Ibn Ishaaq en su traducción al alemán por Gernot Rotter de 1999, Spohr Verlag, Kandern. Y la traducción al inglés de Inas A. Farid del año 2000 (1374 aH).

Dashti, Ali (1994) 23 Years: A Study of the Prophetic Career of Mohammad

Theodor Nöldeke, Friedrich Schwally, Gotthelf Bergsträßer, Otto Pretzl, The history of the Qur’an. Traducido por Wolfgang H. Behn.

https://archive.org/stream/IbnIshaaqSiraDasLebenDesPropheten/Ibn%20Ishaaq%20-%20Sira%20-%20%20Das%20Leben%20des%20Prophetendjvu.txt

Se puede consultar la versión en inglés aquí

https://archive.org/details/GuillaumeATheLifeOfMuhammad