Mienten
Acto de inicio de campaña de Sumar para el 23-J. Foto: M. Dylan / Europa Press

Mienten sin temer a la incongruencia ni al disparate

3 Min. lectura

Algunas me reprochan que últimamente critique más al PSOE que a Sumar. Aclaro: no lo hago porque las propuestas de Sumar me parezcan más aceptables. Al revés, son tan disparatadas que, solo estando completamente cegados por el machismo, el cinismo o la estupidez, pueden avalarse.

Pero afirmo que el PSOE, al ser la fuerza mayoritaria del gobierno, es el máximo responsable de las políticas misóginas que se han plasmado en esta legislatura (verbi gratia, la ley trans) y de la ausencia de políticas y actuaciones feministas (cuya omisión ha provocado, por ejemplo, el aumento de la violencia, de la prostitución y de los vientres de alquiler).

Pero el PSOE es astuto y deja que otros le hagan el trabajo sucio, permitiéndole así, mantenerse en un “discreto” segundo plano y seguir practicando aquello de “digo una cosa y hago otra”. O sea, en realidad, al PSOE las mujeres no le importamos nada, pero se cuida muy mucho de decir según qué cosas (o, al menos, de decirlas a lo bruto).

Verbi gratia: el PSOE no comete el error de defender la prostitución como si fuera una muestra de libertad de las mujeres. Los otros sí, tan tranquilamente. Pero, a la hora de la verdad ¿el PSOE está dispuesto a promulgar una ley abolicionista? ¡Claro que no! ¡Si ni siquiera ha derogado esa simple instrucción de la DG del Registro Civil que permite inscribir a bebés comprados!…Pero el PSOE sabe que no tiene ni que molestarse porque ya los otros se encargan de justificar actuaciones escandalosamente misóginas.

Verbi gratia:

1. Se encargan de defender la prostitución como una opción de libertad para las mujeres. Cualquiera con dos dedos de frente deduce: si el criterio para aceptar una norma social es la supuesta libertad (supuesta porque basta con ver el nivel económico de las mujeres que se prostituyen) aplicando el mismo criterio se anula la necesidad de que haya un salario un salario mínimo, pues cada cual ha de tener la libertad de trabajar en las condiciones que desee. Y lo mismo cabe decir de la compraventa de órganos, de las normas de circulación, etc. etc.

2. También se atreven a decir que, como la prostitución es un debate abierto, no pueden legislar. Pues con las mismas, solo podrían legislar sobre temas que ya se resolvieron hace lustros, el derecho a una educación básica obligatoria, por ejemplo … En cuanto se aborda cualquier tema actual, siempre hay posturas contrarias.

3. Se atreven a defender un “feminismo generoso, inclusivo, para el 99% de la población”. Ya escribí en diferentes artículos que, aplicar este criterio en el ámbito sindical obliga a defender el modelo franquista de sindicato vertical, ese que acogía por igual a patronos y obreros. Sabemos que no todos los patronos son malvados, algunos sufren mucho y sabemos que un mundo más justo beneficiaría a toda la humanidad, incluidos a los patronos. Tampoco entiendo por qué SUMAR no predica lo mismo a los antirracistas o a los ecologistas ¿acaso no hay blancos desgraciados? ¿acaso los contaminadores no viven en este planeta? ¿No querrán ellos también, en el fondo y aunque no lo sepan, preservarlo?

 4. Nos dicen que oponerse a la Ley Trans, por ejemplo, es una antigualla y que la juventud mayoritariamente no piensa como nosotras … Ah, pues si ese es el criterio, no deberían ignorar algunos datos. Este, por ejemplo: Feijóo tiene 134.000 seguidores en Instagram, Pedro Sánchez 372.000 y Manu Ríos más de 11 millones. No hay comparación, la verdad. Máxime teniendo en cuenta que el porcentaje de jóvenes seguidores de los dos primeros debe ser ridículo comparado con el del tercero. O sea, Manu Ríos, es nuestro hombre. Que él nos dirija y nos guie.

En conclusión, cabe preguntarse ¿los que defienden en público y en abierto tales desatinos, lo hacen porque son así de lerdos o porque son así de oportunistas?  

Pues de todo hay. La cabeza de algunas personas no da para mucho. Otras, sin ser lumbreras, detectan la incongruencia que supone considerar válidos ciertos criterios solo si se aplican a los problemas de las mujeres, pero optan por no pararse a pensar (saben que no les conviene). También hay un tercer grupo que vive tan ricamente practicando el cinismo, ese de “Aquí paz, después gloria y, finalmente, cargo, prebenda y/o subvención”.

Esta es la cruda realidad que tenemos. Y a ello hay que sumarle el hecho de que las feministas no estamos siendo capaces de difundir nuestras propuestas más allá de nuestros círculos. O sea, hablamos esencialmente para nosotras mismas. Nuestra obligación es, pues, la de empezar a plantearnos muy seriamente qué vamos a hacer para remediarlo. Y eso, sean cuales sean los resultados electorales.

Pilar Aguilar

Presidenta de Feministas al Congreso