Gaza prensa
Una familia entierra los cuerpos de sus familiares muertos tras un bombardeo israelí al sur de la Franja de Gaza el 13 de noviembre. Foto: Mohammed Talatene/dpa. Junto a ella, Material de prensa en el suelo en una concentración por la muerte de periodistas en la guerra de Israel y Palestina, en la plaza Sant Jaume de Barcelona el 9 de noviembre. Foto: David Zorrakino / Europa Press
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Nuevo objetivo para el exterminio en Gaza: la prensa libre

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“Actualmente existe una carnicería contra la prensa en la Franja de Gaza”. Reporteros Sin Fronteras ha sido contundente en su denuncia. «Tenemos miedo a que se produzca un apagón informativo. Israel se ha encargado de blindar la Franja de la presencia de periodistas extranjeros y Egipto tampoco permite el paso por el punto fronterizo de Ráfah». Las cifras no engañan: Al menos 10 de los 36 periodistas palestinos muertos en Gaza lo fueron mientras estaban trabajando.

Un dato que aportan es que prácticamente el 100% de informadores y cámaras son palestinos. «Los vemos cubriendo el minuto a minuto para los medios internacionales, son todos locales y están sometidos a la misma represión salvaje que el resto de la población civil”. Y resaltan un hecho: el gobierno de Benjamín Netanyahu ha aprobado regulaciones de emergencia para prohibir temporalmente el canal de noticias Al Jazeera u otros medios extranjeros en el país si fuera necesario. Así, la valoración de la vicepresidenta de Reporteros Sin Fronteras (RSF) en España, Edith Rodríguez Cachera, es la siguiente: «Es un hecho de censura e insólito y queda así apagada una de las principales cadenas internacionales que cubren la guerra».

Desde el 7 de Octubre la cifra de periodistas muertos asciende a 41: cuatro periodistas israelíes murieron en el atentado de Hamás a la población israelí y 36 periodistas palestinos y otro libanés han perdido la vida en el atentado continuado del ejército israelí sobre la población palestina. Afirman contundentes desde Reporteros Sin Fronteras que «aunque el gobierno israelí repite que su ejército no «ataca deliberadamente a los periodistas», tampoco oculta su falta de interés por protegerlos. Según la información recabada por RSF hasta la fecha, al menos 10 de los 36 periodistas muertos en Gaza lo fueron mientras estaban claramente realizando coberturas».

Periodistas que cubren la guerra en la Franja de Gaza muestran su respeto ante el cadáver de un reportero palestino muerto en acto de servicio. Foto: www.rsf-es

¿Debería sorprendernos el modus operandi del fallido Estado “democrático” israelí? Revisando la hemeroteca de hace no demasiados años parece que no. Noticia publicada el 2 de Abril de 2016: “Las denuncias por acoso sexual se expanden por el Ejército y el Gobierno israelí”: Solo en 2015 se depuraron 12 casos de violación y otros 125 de acoso sexual en el seno del Ejército, según recoge la publicación israelí +972magazine. Las declaraciones del ya entonces primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, eran un anticipo de su nauseabunda carencia de principios éticos: “Tenemos el Ejército más moral del mundo”.

Dimisiones de políticos por denuncias de mujeres

También hay ejemplos en el Gobierno: en diciembre dimitió el viceprimer ministro Silván Shalom tras seis denuncias de mujeres que trabajaron bajo su mando en los diferentes ministerios que gestionó. La renuncia de Shalom siguió a la del diputado del partido sionista religioso HaBayit HaYehudi (Hogar Judío) Ynon Magal. Dos antiguas compañeras de la redacción del portal de noticias Walla.com le denunciaron y, tras la aparición de una tercera, dimitió. El expresidente del Estado Moshe Katsáv, quien en 2007 fue juzgado y condenado a prisión por dos casos de violencia sexual y violación perpetradas contra personal que sirvió bajo su cargo tanto en el ministerio de Turismo que gestionó como luego en la Residencia del Presidente.

El alcalde de Asquelón, Tamar Shimoni, ha sido detenido tras ser acusado tanto por presunta violación y sodomía, como por fraude y blanqueo de capitales en connivencia con su hermano y dos empresarios. El alcalde de Kiryat Malaji, Moti Malka, fue juzgado, condenado e inhabilitado en 2012, por pagar una enorme suma de dinero con la que intentaba callar a una funcionaria, con la que consiguió mantener relaciones sexuales a cambio de eximirle del pago de facturas municipales pendientes.

Violaciones contra periodistas

Seguimos. Noticia publicada el 3 de junio de 2022, “ONG denuncia que Israel cometió 148 violaciones contra periodistas palestinos en mayo”. El Comité de Apoyo a los Periodistas (JSC) menciona arrestos, intimidaciones y asesinatos como el de la periodista de Al Jazeera, Shireen Abu Akleh, mientras cubría una redada del Ejército israelí en Cisjordania. Las fuerzas israelíes, en colaboración con los colonos, interrumpieron el trabajo de 61 periodistas e instituciones de medios mientras cubrían las violaciones israelíes en las ciudades de Jerusalén, Hebrón y Yenín. Las autoridades de Israel no han comentado nada sobre las denuncias del informe de la ONG.

Noticia publicada por Save The Children el 10 de Junio de 2023, “Desnudos, golpeados y con los ojos vendados: Una nueva investigación revela la violencia y los abusos continuos que sufren los niños palestinos detenidos por el ejército israelí”: Los niños y niñas palestinos detenidos por el ejército israelí sufren abusos físicos y emocionales: cuatro de cada cinco (86%) son golpeados y el 69% son desnudados, según la investigación que Save the Children difunde hoy. Casi la mitad (42%) sufre lesiones en el momento de la detención, como heridas de bala y fracturas óseas».

Asegura el informe de Save the Children: «Algunos denuncian violencia de carácter sexual y otros aseguran que fueron trasladados a los tribunales o a centros de detención en pequeñas jaulas. También son interrogados en lugares desconocidos sin la presencia de su padre, madre o tutor legal, y a menudo se les priva de comida, agua y sueño, o de acceso a asistencia letrada. El principal presunto delito de estas detenciones es el lanzamiento de piedras, que puede conllevar una pena de 20 años de prisión para los niños y niñas palestinos».

Esta nueva investigación de Save the Children es la continuación de la realizada en 2020, titulada Indefensos y constata que el impacto de los abusos físicos y emocionales durante la detención se ha disparado, con profundas consecuencias en la capacidad de recuperación de los niños y las niñas palestinos/as. El cálculo ofrecido por la organización es que cada año hay entre 500 y 1.000 niños y niñas palestinos recluidos en centros de detención militar israelíes.

«Son nuestros ojos y nuestros oídos allí y por eso son el objetivo principal»

Considerar “democrático” al Estado de Israel ya hace demasiados años que supone un atentado para la consolidación de los principios éticos y humanistas más elementales, que las avanzadas sociedades que defienden los Derechos Humanos dicen suscribir. La responsabilidad de los medios de comunicación es el registro fidedigno de todo lo que ocurre en la franja de Gaza y países circundantes, y ha quedado dramáticamente claro que los actuales dirigentes políticos y militares israelíes están haciendo todo lo posible por evitarlo.

Por eso es imprescindible que siempre tengamos presente lo valiosa que es su labor y lo expuesta que está, tal y como lo exponen las/os compañeras/os cuya presencia en Gaza ha sido bloqueada por Israel: «Son nuestros ojos y nuestros oídos allí y por eso son el objetivo principal». Y que les expresemos nuestro reconocimiento compartiendo toda la información que consiguen hacer llegar, utilizándola para calificar de aborrecible e inaceptable la barbarie desatada sobre la población civil palestina, y exigiendo con toda la presión ciudadana que podamos organizar un alto el fuego inmediato. Sin vosotras y vosotros, compañeras y compañeros de la prensa, la deriva totalitaria aún sería más bestial. 

Puri Liétor

Puri Liétor es Psicóloga Sanitaria, activista feminista e integrante de la
Plataforma Autonómica Front Abolicionista-PV, de la plataforma Estatal
Confluencia del Movimiento Feminista y afiliada del Partido Feministas al
Congreso (PFAC).